Escribió su primera novela en 1998, de título "Élfica". Seguiría con la segunda parte poco después.
En 2002 inicia un proyecto de cómic largo, de 100 páginas, de título "Cuando muere un Ruiseñor”. Posteriormente, en 2006, empieza a escribir la novela del mismo título, agilizando enormemente la historia. Decidiendo entonces expresar sus creaciones mediante la escritura, a la vez que las ilustra.
En sus novelas utiliza un lenguaje llano, sin florituras, que huye de los barroquismos y con la única finalidad de contar historias que puedan llegar a la gente.
Al día de hoy, sigue trabajando como ilustradora, aunque enfocada básicamente a la escritura.